Fecundidad, un dolor de cabeza para Cuba

Fecundidad, un dolor de cabeza para Cuba

LA HABANA (AP) — Acostada en reposo absoluto en una sala de paredes verdes decoradas con carteles de bebés sonrientes, Daymarys González acaricia su prominente vientre de 24 semanas de gestación. Con 37 años de edad y luego de perder dos embarazos, reconoce que sus riesgos son muchos y por eso prefirió internarse a tiempo completo en una maternidad del centro histórico de la ciudad.

Atendida por una enfermera que de a ratos toma su presión arterial, rodeada de unas 50 mujeres en batas blancas que miran televisión o se mecen en sillones y charlan, González forma parte de un grupo de gestantes a quienes en el pasado, por su edad y su historial, se les hubiese recomendado interrumpir sus embarazos, una opción legal y gratuita en Cuba.

Al calor de la tasa de fecundidad más baja de América Latina y en medio de la preocupación de las autoridades que deben prever el impacto económico del envejecimiento poblacional, los médicos isleños están luchando por traer al mundo a la mayor cantidad de niños posibles en las mejores condiciones. Mejorar las tasas de natalidad es considerado vital para revivir la estancada economía cubana.

“Hace varios años que se viene apreciando una tasa de fecundidad baja”, explicó a la AP, Roberto Alvarez Fumero, director del Departamento Materno infantil del Ministerio de Salud. “En ese contexto, Cuba está implementando un grupo de acciones para el mejoramiento de los componentes de la salud sexual y reproductiva que pueden contribuir a incrementar la natalidad”.

Un cambio de los últimos tiempo, comentó Álvarez a manera de ejemplo, es darles ánimo y cuidados a las mujeres como González.

“Ahora no estigmatizamos” el embarazo de las mujeres mayores de 35 años, señaló Alvarez. “Hay un cambio de mentalidad en nuestros profesionales a partir de la política”.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) de Cuba, desde 1978 no se logra la tasa de remplazo (dos hijos por mujer). Las cifras muestran en las décadas de 1980 y 1990 una caída de 1,5 y 1,6 hijos por mujer, hasta un mínimo en 2006 con 1,4 y desde entonces se produjo un alza modesta hasta los 1,7 por cada fémina en 2012.

Cuba está catalogada como un país de fecundidad “muy baja” por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), pues la región tiene un promedio de 2,3 hijos por mujer.

“Hay gente en Cuba que se tarda (en concebir) porque no tienen condiciones económicas o de vivienda y sabe que con un bebé la vida se hace más dificultosa”, dijo la gestante González. “¡Qué va! Yo definitivamente voy a quedarme con un solo”.

La baja fecundidad y el envejecimiento de la población fueron tema de una reciente reunión del Consejo de Ministros y el gabinete encabezado por el presidente Raúl Castro. Durante el encuentro el vicepresidente Marino Murillo aseguró que en los meses venideros se darán a conocer medidas para “estimular la fecundidad”, aunque no ofreció detalles.

El doctor Alvarez dijo que el descenso en la natalidad es un fenómeno “multifactorial”, que tiene muchas causas.

Algunas de ellas son los progresos logrados en 55 años de revolución, como el ingreso masivo de las mujeres al mundo del trabajo y la educación superior, el acceso generalizado a la atención médica que incluye la anticoncepción y el aborto legal y gratuito. Pero también inciden los bajos ingresos de la población, la emigración creciente de jóvenes –sobre todo féminas en edad fértil– y la escasez de vivienda.

“La principal explicación que nosotros (como médicos) le encontramos, además de los problemas económicos, de las limitaciones de vivienda y de otras causas, es que la mujer cubana ha tenido garantizado un proyecto de vida y que ella decide tener en el momento que quiera los hijos los quiera”, comentó Alvarez.

Una docena de mujeres entrevistadas por la AP expresaron que no podrían afrontar el gasto de ampliar la familia o que vivían en espacios reducidos o debían cuidar a parientes ancianos, por lo que posponían o resignaban su maternidad.

“Las mujeres cubanas, como en muchos lugares del mundo, responden a sus circunstancias, más si hay una situación difícil económica y personal”, comentó a la AP el investigador de origen cubano Sergio Díaz-Briquets, doctor en demografía por la Universidad de Pennsylvania.

Buen número de trabajadores ganan en promedio menos de 50 dólares mensuales y aunque tienen servicios y productos subsidiados como la comida, la educación, la salud o la electricidad, deben enfrentar pagos de artículos como pañales que pueden costar hasta 10 dólares por paquete, mobiliarios y ropa para infantes.

“Una se planifica porque si no tiene el nivel económico, para qué traer al mundo un niño para pasar trabajo”, manifestó María Isabel de Armas, dependiente gastronómica y ama de casa.

Las dificultades con la vivienda, por otro lado, son históricas en la isla y se estima que hay un déficit de medio millón de casas.

En contrapartida, Cuba aumentó hace algún tiempo la licencia de maternidad y/o paternidad a un año con goce de sueldo.

Y, además de acompañar a las gestantes añosas, explicó el doctor Alvarez, se desarrollaron campañas educativas para evitar los embarazos de adolescentes y las interrupciones –que conllevan posteriores problema de fertilidad–, y desde 2011 se abrió un plan agresivo integral de atención a la pareja infértil.

Actualmente hay consultorios especializados en infertilidad en los 168 municipios del país, otros provinciales para atender los casos que requieran de reproducción asistida y se inauguraron tres centros más –antes solo había uno– de alta tecnología. Todos los procedimientos como la atención de salud en general son gratuitos.

Alvarez reconoció que otros dos factores contribuían por su parte a la baja natalidad: el acceso a los anticonceptivos y el aborto, del que muchas mujeres abusan considerándolo un método de planificación familiar, sin advertir los riesgos que supone para la salud.

El 21% de las mujeres cubanas de 15 a 54 años refirió haber experimentado al menos un embarazo que terminó en aborto provocado, según una encuesta sobre fecundidad realizada por la ONEI en 2009. El mismo estudio indicó que el 80% de la población reconoció haber usado anticoncepción de manera regular.

Pero mientras los médicos luchan para traer más cubanos al mundo y las autoridades diseñan políticas que pudieran considerarse un estímulo, los demógrafos miden una tendencia que parece irreversible.

“La población cubana jamás llegará a los 12 millones de habitantes”, expresó el especialista Enrique González en un estudio presentado por el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana. “Haciendo subir la fecundidad hasta niveles cercanos al de reemplazo poblacional, la población cubana llegaría apenas a los 11,9 millones de habitantes alrededor del año 2030 y a partir de allí comenzaría a decrecer”.

 

About Author

Write a Comment

Your e-mail address will not be published.
Required fields are marked*